
El cuatrimestre pasado aplacé a una alumna universitaria por no responder ante la pregunta "¿Cuándo fue la Guerra de Malvinas?" (la bolilla era "conflictos limítrofes de Argentina, caso: Malvinas" para los suspicaces que intenten levantar una defensa de lo indefendible). Si bien los casos de embrutecimiento e ignorancia son conocidos y pasan a ser parte de un tristísimo anecdotario, esta fue la primera vez que me ocurrió a mí en un exámen. Ante la perplejidad de mi narración a una colega docente, ella me respondió: "Ah, pero vos fuiste a algo muy puntual y muy lejano. Pasaron casi 5 años nomás y ya no saben qué pasó el 19 y 20 de diciembre del 2001..."
¿Qué pasó hace tan solo 5 años? Esto parece ser una pregunta en broma, pero no lo es. Si no podemos establecer un mínimo parámetro de registro colectivo de los hechos que transcurrieron el 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, estamos fritos... Y también del impacto que dichos sucesos tuvieron a nivel regional y hasta mundial. De nada sirven programas televisivos recordando la historia de hace 200 años -por más divulgativo que sea, lo cual saludo- si no somos capaces de hacer ese ejercicio a conciencia. Y no es avenirse a ignorancias simplistas como "hace 5 años nacieron los piqueteros", "De la Rúa se fue en helicóptero", "el PJ hizo un golpe de Estado", "tuvimos 5 presidentes en diez días", etc. Los hechos que rodean al 19 y 20 de diembre (el mencionar la simple fecha diaria debería bastar) no son sencillos de comentar, ni de recordar. Resultan confusos y lo fueron.

Como marco, 10 años de profundización ininterrumpida de políticas neoliberales durante los gobiernos de
Carlos Menem (1989-1999) iniciadas durante la dictadura militar (1976-1983) y que continuaron durante el primer gobierno democrático de
Raúl Alfonsín (1983-1989), sirvió como preludio de la profunda crisis económica, que se sumaba a la institucional, política y hasta moral de la Argentina de inicios del siglo XXI. Pero a los fines cronológicos esecíficos de los hechos que culminaron en el 19 y 20 de diciembre, podemos partir con la consitución política de la ALIANZA (unificación electoral entre uno de los partidos políticos mayoritarios y más viejos de la Argentina actual: la UCR; con otro parido mucho más nuevo: el FREPASO, que fuere a su vez producto de partidos más pequeños: el Frente Grande -con Carlos "Chacho" Alvarez como mayor referente-, PAIS -con Carlos Bordón-, y partidos como el Partido Socialista, entre otros). En elecciones abiertas, la ALIANZA presentó sus dos candidatos a la presidencia para las elecciones de 1999: De la Rúa y "Chacho" Alvarez.
Fernando De la Rúa ganó dichas internas y encabezó la fóruma que le ganó al justicialismo (PJ). Así la ALIANZA llegó al gobierno sosteniendo una plataforma progresista y abiertamente opuesta al neoliberalismo menemista.
En el mes de marzo, el entonces nuevo Ministro de Economía de la ALIANZA,
Ricardo López Murphy, anuncia una serie de medidas para salir de la crisis económica. La "salida" que propone es establecer serios recortes presupuestarios en materia de salud y esencial

mente educación, en especial en la educación superior. La comunidad universitaria -con mayor peso en el movimiento estudiantil- que ya venía manifestandose en contra de la política de recorte de Menem cortando calles y ocupando facultades (en esa época la Facultad de Derecho es tomada por los estudiantes en dos oportunidades), sale a las calles en forma inmediata tras los anuncios, cortando calles y avenidas y causando un caos en el tránsido de toda la ciudad de Buenos Aires. López Murphy debe renunciar (duró apenas algo más de una semana en el cargo) y las medidas debieron ser dejadas de lado. Tras la renuncia, el gobierno nacional decide llamar a
Domingo Cavallo, ex titular de la cartera de Economía durante gran parte de los gobiernos de Menem, como nuevo ministro de la misma cartera con la que hubiera ejecutado todos los planes de ajuste empleados duante el menemismo.
A mediados de año se producía una nueva crisis dentro de la ALIANZA, cuando se sanciona la ley de flexibilización laboral, bajo rumores (posteriormente comprobados) de corrupción a los legisladores nacionales opositores por parte del propio Poder Ejecutivo Nacional, a fin de dar cumplimiento a los compromisos asumidos ante organismos internacionales como el FMI y el Bco. Mundial que condicionaban nuevos préstamos a la sanción de cierta legislación doméstica. A raíz de dicha crisis, sin dar una crítica abierta y sin romper la alianza gobernante, el Vice-Presidente
"Chacho" Alvarez renuncia a su cargo. Esa crisis institucional queda abierta, y frente al alejamiento de parte del bloque que conformaba a la ALIANZA, De la Rúa recompuso sus sectores aliados con la derecha y centro derecha bajo el llamado a componer un "frente de unidad nacional" para salir de la crisis económica (con las muy malas connotaciones que dicha alegoría puede suponer si nos referimos a comparaciones con el pasado, desde 1930 en adelante).
Para entonces, uno de los acuerdos logrados por el gobierno -y de lo más anunciado mediáticamente- fue el del "Blindaje" financiero: un otorgamiento económico dado por varios prestadores (entre los que se encontraban el FMI y el Estado Español) que en principio se anunciaba como que "no equivalía a contracción de nueva deuda externa", sino que funcionaría como "colchón" económico de respaldo financiero para potenciar una salida de la crisis. Posteriormente se supo que el "blindaje" sí pasaba a formar parte de nueva deuda externa y sus fines no fueron de respaldo sino para posibilitar la fuga masiva de capitales que se evidenció a fines de noviembre de 2001.
Eso es. Diciembre 2001: el día 7
Domingo Cavallo establece la primera de una serie de normas que conformaron el "corralito financiero" y que consistió básicamente en el

impedimento de retiros de depósitos bancarios para toda la población. En un inicio, no podían extraerse más de $ 100 por semana (es decir que se llegaba a retirarse $ 400 al mes), con lo que equivalía a la imposibilidad de retirar el total de un sueldo medio que para entonces llegaba a unos $ 600/$ 800. Pronto esta medida es llevada a $ 800 por mes. Esta medida favoreció a los bancos para evitar una corrida bancaria e impedir la quiebra del sistema financiero argentino, pese a la fuga de capitales habida. La existencia del "corralito" favorecía a su vez a los especuladores nacionales e internacionales para poder realizar una fuga de capitales que no implicase la quebra de sus propios bancos. Así, la clase media quedó seriamente resentida en términos económicos, y más aún la clase baja, que pusieron esta cuestión como parte del centro de sus descontentos, que se venían acumulando desde hace tiempo...
Frente a los reclamos por el cambio de la política económica, el goierno hace oídos sordos. El día 13 de diciembre la CAME (Coordinadora de Actividades Mercantles y Empresariales) convoca un cierre masivo de los comercios y a un "apagón y cacerolazo" contra la política económica del gobierno (política que era consecuente con la de los ´90). Trabajadores bancarios tiraron petardos y bombas de humo en el microcentro porteño, y se producen cortes de rutas (los piquetes venian produciéndose desde 1996 en ciudades alejadas de la metrópoli, como Tartagal y Cutral-Co). Los ataques a los bancos en contra del "corralito" se generalizan y también se produce algún ataque aislado a sedes de los gobiernos provinciales en el interior del país.

La movilización aumenta en los días subsiguientes. Comienzan los saqueos en varias ciudades del interior y de a poco esa situación se va acercando a Buenos Aires. Las formas de protesta se diversifican, así como los sectores: trabajadores ocupados, desocupados, vecinos, comerciantes, profesionales, amas de casa, cartoneros, pequeños y medianos empresarios, piqueteros, productores agropecuarios... En un principio los saqueos se producen en zonas de nivel socioeconómico bajo, mientras que los cacerolazos se dan en las zonas de mejores ingresos y en el centro de las ciudades. Toma relevancia el hecho de un camión volcado por un accidente de tránsito que transportaba reces de carne y que es asaltado por los vecinos de un barrio aledaño en la ciudad de Rosario: en plena ruta, faenan las reces con cuchillos caceros para alimentarse.
El día 17 finaliza la consulta popular organizada por el FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza), un amplio conjunto de organizaciones sociales que sometieron durante una semana en forma autogestionada la idea de establecer un seguro de empleo y formación juto con un ingreso básico mínimo a todo mayor de edad. Estas medidas se entendían como aporte de un programa por la distribución del ingreso a nivel nacional.
Para el día 18 los saqueos rodean Buenos Aires y se producen en algunos puntos de la zona sur de la ciudad.

Ante el estado de cosas, el día 19 por la noche (entre las 22 y las 23hs) el Presidente
De la Rúa emite un comunicado por cadena nacional de TV anunciando el Estado de Sitio en todo el país y reafirmando el rumbo de la política económica, en completo autismo sobre los reclamos y protestas sociales. Inmediatamente finalizado el discurso, surge un cacerolazo en la Capital Federal que enseguida se transforma en movilización masiva y que se manifiesta explícitamente en contra del Estado de Sitio decretado. Pronto se concentran en el Congreso Nacional, se da una vuelta a la manzana iniciando por el sector del Senado (al que se abucheó por el soborno ocurrido en la votación de la ley de flexibilización laboral exigida por los organismos financieros internacionales) y luego de ello se encolumna hacia Plaza de Mayo. En "la Plaza" se hacen ecos los cánticos que resonaban ya horas antes, y entre los más cantados se encuentra el "
que se vayan todos... que no quede ni uno solo" (foto 3). Con la movilización popular en las puertas de la Casa de Gobierno, Domingo Cavallo renuncia a su cargo pasada la medianoche. Seguido a ello ocurre la reresión policial, inicalmente lanzando gases lacrimógenos (más tarde se sabrá que esos gases arrojados estaban vencidos, covirtiéndolos en cancerígenos). El descontento y el clima se enrarece en vez de calmarse. La protesta continúa durante el resto de la madrugada. En esa madrugada cae el primero de los asesiandos:
Jorge Cárdenas, en las escalinatas del Congreso Nacional, con balas de plomo disparadas por la Policía Federal. Puede encontrarse hoy una pequeña placa, en el piso, frente al Congreso, donde se encuentran las paradas de colectivos, que lo recuerda en frente del lugar donde cayó.


El día 20 amanece y la mañana llega con una Plaza de Mayo llenándose nuevamente de gente manfestándose (fotos 1 y 12). Pero el 20 de diciembre tendrá un escenario mucho más fuerte de confrontación con la policía (foto 6), quien nuevamente desaloja por la fuerza la plaza y los alrededores (foto 2), y que será permanentemente reocupada por los manifestantes. La represión incluyó a Madres de Plaza de Mayo que se convocaron en la plaza para hacer su tradicional ronda (el 20/12/01 fue un jueves y las Madres realizan sus rondas esos días desde hace 30 años). Otras 4 personas serían asesinadas durante el 20 de diciembre:
Alberto Márquez,
Carlos "Petete" Almirón,
Gastón Riva y
Gustavo Benedetto. Aquí posteamos dos mapas que ubican los lugares donde cayeron (fotos 7 y 8). Hoy todavía pueden encontrarse en esos sitios placas de cerámicos empotrados en el suelo con cemento que los recuerdan, pese a los intentos que hubo de levantarlos (la Policía

Federal intentó remover la placa de Gustavo Benedetto frente al HSBC -fue asesinado no por la infantería sino por la custodia policial armada dentro del banco- en Av. de Mayo y Maipú, y fue sorprendido
in fragantti por un documentalista canadiense -Avi Lewis- quien registró el material y que posteriormente fue exibido por la TV abierta argentina). Estas 5 personas asesinadas por balas de plomo (cuando la policía está obligada a reprimir con balas de goma) se sumaron a una treintena de fallecidos en circunstancias similares en el interior del país. 35 personas perdieron la vida drante las jornadas del 19 y 20 del 2001 en manos de la represión policial. Durante el 2001 y 2002 aproximadamente, fallecen a causa de la represión policial: Aníbal Verón, Oscar Barrios, Graciela Acos, Walter Campos, Luis Fernández, Javier Barrionuevo, Mauro Ojeda, Juan Torres, Francisco Arapi, Rubén Pereyra Escobar, Juan Delgado, Claudio Epretti, Eloísa Paniagua, Adrián Mattasa, Christian Gómez, Maximiliano Tasca, Eduardo Legembre, Diego Lamaguna, Yanina Garía, Marcelo Pacini, David Moreno, Rubén Darío Eves, Ernesto Cárdenas, José Rodríguez, Romina Ricardo, Iturain Villalba, Mariela Rosales, Víctor Enrique, Diego Vila, Julio Flores, Ariel Salas, Elvira Abaca, Teresa Rodríguez, Roberto Gramajo, Damián Ramírez, Pablo Guías y Victor Choque.

El 20 de diciembre por la tarde,
Fernando De la Rúa huía en helicóptero de la Casa Rosada tras haber firmado su renuncia manuscrita (ver foto que reproduce la carta de renuncia). De los responsables políticos de la represión policial -
Felipe Mathov (UCR) como Secretario de Seguridad y
Fernando de la Rúa (UCR) como máxima autoridad nacional- aún no poseen condena firme, aunque se encuentran enjuiciados. Al día de hoy solamente hay un policía detenido: el
Principal Víctor Belloni (en la foto disparando a la multitud).
Ante la ausencia del Vice-Presidente se puso en marca el mecanismo de sucesión presidencial marcada por Constitución y que indicaba que debía asumir el Presidente del Senado:
Ramón Puerta (PJ). Puerta convoca a Asamblea Legislativa (con previo acuerdo de los gobernadores provinciales, mayoritariamente del PJ que llevaron el nombre de
Adolfo Rodríguez Saa, Gobernador de San Luis). Rodríguez Saa en su discurso ante el Congreso Nacional declara la cesasión de pagos en parte de la deuda externa (los bonos a tenedores privados, pero no a los compromisos con organizaciones internacionales) y convoca a su nuevo gabinete, entre los que se encuentran personajes harto conocidos por hechos de corrupción durante los mandatos de Menem:
José Luis Manzano,
Carlos Grosso, etc (foto 4). Ello provoca nuevas movilizaciones y cacerolazos durante los días 27 y 28 de diciembre. Los gobernadores le quitan su apoyo a Rodríguez Saa, quien presenta su renuncia a solamente dos semanas de asumir. Puerta -nuevamente en funciones presidenciales- también renuncia. Asume entonces el Presidente de la Cámara de Diputados,
Enrique Caamaño (PJ) quien convoca nuevamente a Asamblea Legislativa, que nombra Presidente de la Nación a
Eduardo Duhalde (PJ) hasta entonces Gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien asume el 2 de enero del 2002. Su asunción provocó también protestas por la falta de elecciones abiertas para su elección. Duhalde se encargará de devaluar la moneda a $ 1,40 y que pronto se acercará a los $ 3, y de pronunciar una de sus frases más conocidas en el discurso de asunción respecto del corralito: "
el que depositó dólares, tendrá dólares", que por supuesto jamás fue respetado. El corralito -con sus modificaciones- finalizará por completo casi cinco años después...

Desde el 20 de diciembre se autoconvocan asambleas barriales en la mayor parte de las esquinas de la Capital Federal. La mayoría de ellas funcionarán durante todo el verano del 2002 dejando sus marcas y murales en muchas plazas donde sesionaban, esquinas, locales abandonados, etc (foto 5). Durante los meses de enero y febrero funcionará la "Asamblea Interbarrial" en el Parque Centenario (una especie de espacio articulador entre asambleas vecinales). La Interbarrial sufrirá resquebrajamientos internos y las asambleas barriales sufrirán un proceso de desgaste, abonado por el "aparateo" de agrupaciones político partidarias de izquierda, que acabaron por romper y/o desgastar las asambleas. Lo que en un inicio pudo dar alguna dirección a estas asambleas de vecinos, acabó por desgastarlas y disolverlas en gran medida. Algunas asambleas continúan hoy todavía en actividad, pero la mayor parte de ellas dejará de existir hacia mayo/junio de 2002.
Las agrupaciones piqueteras -que marchaban codo a codo con los asambleístas de clase media al coro de "
piquete y cacerola, la lucha es una sola" que entonaban los vecinos- mantienen sus reclamos. A medida que el "corralito financiero" se abre (demorará más de un año en abrirse, aunque no completamente), la clase media abandona la movilización. El 26 de julio sucede una fuerte represión policial en un bloqueo en el Puente Pueyrredón (acceso entre el conurbano sur bonaerense y la Capital Federal) causando la muerte de dos piqueteros:
Maximiliano Costequi y
Darío Santillán. Los grupos piqueteros desarrollan un calendario de fuerte protesta y movilización que, sumado a las consecuencias políticas de los asesinatos, hacen que se adelante el calendario electoral previsto en principio para el año siguiente. Se llama a elecciones para el 2003. De esas elecciones saldrá electo, con solamente el 23% de los votos, el actual Presidente
Néstor Kirchner.

Faltan cosas. Pero creo que esta es una buena sucesión de los hechos que pasaron el 19 y 20, antes y después, y que tienen plena vinculación con la actualidad política de la Argentina de hoy. Las consecuencias de estos hechos repercutieron más allá de las fronteras argentinas, pues fue la primera acción masiva post-11 de septiembre -fecha del atentado a las Torres Gemelas- en contra de las políticas implantadas por el neoliberalismo a escala global. También modificó el calendario y la agenda regional de Cumbres de las Américas para la negociación del ALCA, pues De la Rúa había propuesto a Buenos Aires como sede para su realización en el 2003 (año que EEUU pretendía su firma adelantada, pensada inicialmente para el 2005). Esa agenda se modificó -como tantas otras- al igual que el modo de hacer protesta en muchas partes del mundo. Durante el 2002 hubo cacerolazos en diversas ciudades y eventos a nivel global haciendo la lectura que el cacerolazo argentino había sido contra las políticas neoliberales (que en Argentina, uno de los "mejores alumnos" del FMI durante los ´90, había terminando causando estragos). En enero del 2002 se realizó en Porto Alegre (Brasil) el II Foro Social Mundial en donde los grupos argentinos fueron de los más aplaudidos y las actividades en solidaridad con lo que ya llevaba el nombre de "
el Argentinazo" fueron de las más nutridas por parte de los más de 60.000 asistentes que provenían de todas partes del mundo. Pero la historia siguió...
Muchos quizás dirán que todo eso no sirvió para nada. Pero en los hechos modificó de cuajo la agenda político-social. El proceso abierto el 19 y 20 de diciembre no está cerrado, y tal vez lo más interesante de todo esto sea eso: una de las principales cosas que faltan, es precisamente un final...