

Ha pasado casi inadvertido, pero una de las revoluciones sociales más grandes de la historia, y sin dudas la más grande del siglo XX, cumplió 90 años: la Revolución Rusa de octubre de 1917. En el día de ayer se cumplieron 9 décadas del inicio efectivo de la Revolución Bolchevique (la fecha que generalmente se indica es 25 de octubre, pero el calendario ruso era aún el calendario juliano y no el gregoriano que hoy usamos y que el resto de Europa usaba ya entonces. Si hacemos la conversión de fechas, la "traducción" da el 7 de noviembre).
Hace 90 años se culminaba un proceso que marcaría a fuego el siglo XX y modificaría el contexto internacional, con repercusiones cuya temporalidad duraría casi un siglo.
El siglo XIX se había caracterizado por guerras, crisis económicas, concentración de riqueza y poder, con el consecuente desplazamiento de las mayorías y revueltas sociales. Una de las rebeliones más encendidas ocurrió a mediados de ese siglo. En febrero de 1848 sale publicado el que sería el segundo libro más editado de la historia (el primero es la "
Biblia"), y es el "
Manifiesto Comunista" de
Karl Marx y
Frederich Engels. Escrito en tan solo un mes, los autores plasmaron en él los conceptos básicos de gran parte de sus teorías político-económico-sociales: la abstracción del trabajo, la generación de plusvalía, la explotación capitalista, la dictadura del proletariado, la emancipación social. Muchos de esos conceptos siguen vigentes, otros quizás han perdido vigor. Pero la oportunidad de dicho texto fue histórica: intervino en medio de luchas sociales en Alemania, Francia, Inglaterra... Tales rebeliones serían fuertemente reprimidas. Entre marzo y mayo de 1971 explota la que se conocería como la Comuna de París -también reprimida salvajemente- y que sería la primera experiencia de gobierno autónomo y popular en una de las ciudades centrales del capitalismo en Occidente. Hasta entonces, todos los pronósticos daban que la revolución social habría de darse en algún país central del capitalismo.
En 1904 el autor inglés
J. A. Jobson escribe "
Estudio sobre el imperialismo": el primer análisis (y además un análisis no marxista, cosa que pocos conocen) sobre el fenómeno del imperialismo. Recién en 1916 el abogado
Vladimir Ilich Ulianov le responderá con una obra con muchísima más vigencia: "
El imperialismo, fase superior del capitalismo". Ese autor es conocido en la historia por su apodo:
Lenin. En ese libro plasmará la definición histórica de lo que se conoce como imperialismo (y ahora sí en términos marxistas). Ya para 1902 Lenin había escrito otro de sus libros más importantes, el "
¿Qué hacer?", en el cual hace un análisis de estrategias y siruaciones de la realidad rusa y las potencialidades para un cambio revolucionario. En total serán 17 los libros de su producción durante toda su vida, sin contar las innumerables cartas y anotaciones escritas durante reuniones políticas y concresos partidarios.
Rusia era un país jamás incluído por completo en la esfera europea. Era como un mundo aparte dentro de la élite europea. Allí se conservaba una de las pocas monarquías absolutistas existentes en pleno siglo XIX y XX: el reino de los zares.
El socialismo ya era una corriente difundida en el viejo continente para ese entonces, con un nivel de acumulación y de elaboración intelectual importante tanto en Alemania, en Inglaterra y Francia como en otros países, como Rusia. En 1903 sucede el cisma político que dividirá al partido socialista ruso en dos facciones claras: una radical mayoritaria (
bolcheviques) y una moderada minoritaria (
mencheviques).
Entre 1904 y 1905 ocurre la Guerra Ruso-Japonesa en la que Rusia sale derrotada. Ello da un plafón complicado para la paz social dado que dicha derrota debe sumarse a un contexto de hambruna, pobreza y reclamos por cambios políticos a los que el Zar rechazaba fuertemente. El descontento fue acumulándose hasta que para el año 1905 ocurren varios hechos que que marcarían un primer paso para una revolución nunca pensada en la teoría. En enero sucede una dura prepresión contra manifestantes por cambios en el régimen político en la ciudad de Petrogrado. En junio, en respuesta a una situación de maltrato evidente, nos marineros rusos de un acorazado se resisten a ser obligados a comer carne agusanada. En consecuencia, se sublevan. Ello marcaría un hito: era la sublevación del Acorazado Potemkin. En octubre hay una huelga general y se forma el primer
soviet en Petrogrado. Todo ello prendió la mecha de lo que sería la "Revolución Rusa de 1905" con prontas adhesiones populares, movilizaciones estudiantiles y obreras y que casi llega a destituir al Zar
Nicolás II y será la primera manifestación real de descontento y avance popular en contra del régimen zarista.
A partir de ese entonces comenzarían a conformarse diversos
soviets en varias de las ciudades rusas. Los
soviets (совет, en ruso escrito) eran una estructura de poder alternativa a la existente e la Rusia zarinsta. Su traducción significa "consejo" o "asamblea". Frente a la total exclusión de la voluntad popular de las decisiones en el comando de la enorme Rusia, los consejos fueron un lugar donde el pueblo (básicamente compuesto por tres clases sociales: soldados, una clase obrera radicada en las ciudades y un campesinado importante situado en la ruralidad) lograba participar directamente y comenzando a tomar las riendas de su pequeña comuna, de su pueblo, de su ciudad y luego de su país. Tras la rebelión de 1905, los consejos comenzaron a propagarse como forma alternativa al poder monárquico en la sociedad rusa. Tan así que el lema de la que sería la próxima revolución será "
¡Todo el poder a los soviets!".
En 1017, la llamada "
Revolución de Febrero" sobrevino casi espontáneamente cuando el pueblo de Petrogrado
protestó contra el régimen zarista por la escasez de comida en la ciudad. Existía también un gran descontento con la involucración rusa en la 1ra Guerra Mundial, pues los ricos no eran los que morían en el frente de la guerra y eran los pobres los que peleaban para el Zar y no para ellos mismos. A medida que las protestas crecían, muchos políticos reformistas, (tanto liberales como de izquierda) empezaron a coordinar sus actividades. A principios de febrero las protestas se fueron tornando violent

as en cuanto los ciudadanos se sublevaron y enfrentaron a la policía y los soldados. Cuando el grueso de los efectivos destacados en la capital se unieron a la sublevación, ésta se convirtió en una verdadera revolución obligando a abdicar al Zar previo a una transición casi sin derramamiento de sangre.
La de febrero fue la revolución conducida por el sector moderado. Se constituyó un nuevo gobierno provisional tras la abdicación de Nicolás II, y ese nuevo gobierno tomó el nombre
Duma, planeando la convocatoria de elecciones. Entre febrero y octubre los revolucionarios intentaron fomentar cambios más radicales, bien a través del Soviet de Petrogrado -previamente constituido en 1905- o de forma directa. En julio, los bolcheviques de aquella ciudad, en colaboración con anarquistas, promovieron una rebelión civil. Esta insurrección fracasó.
En octubre juliano (noviembre gregoriano) hubo una nuevarevolución a raíz del corto alcance de las medidas mencheviques. Esta fue liderada por Lenin y marcó el inicio de una revolución socialista tendiente al comunismo, la primera del siglo XX. Ésta, que tomó el nombre de la "Revolución de Octubre" fue mucho menos espontánea que la "Revolución de Febrero" y fue resultado de planes deliberados y actividades coordinadas desde principio a fin. La asistencia logística y financiera de la inteligencia alemana fue una pieza clave. Alemania creía que apoyando la revolución bolchevique se sacaría de encima a la Rusia de la Guerra Mundial, liberando el frente oriental. Así fue: una de las primeras reoluciones del gobierno soviético ruso (en 1918 se crea la República Socialista Federativa Soviética de Rusia: la primera república socialista en la historia) es firmar la paz con Alemania y retirarse de la cotienda bélica para pasar a consolidar la propia revolución. Pero dicha decisión también alimentó la llegada a la representación nacional del país más grande del mundo a un régimen totalmente opuesto no sólo a Alemania, Gran Bretaña o Francia, no sólo a las monarquías, sino al propio capitalismo.
El 7 de noviembre de 1917, Lenin lideró a los revolucionarios de izquierda en una revuelta contra el ineficaz Gobierno Provisional. La "Revolución de Octubre" culminó la fase revolucionaria instigada en febrero, reemplazando el gobierno provisional por un Soviet. Aunque muchos bolcheviques (como León Trotsky) apoyaban una democracia soviética, el modelo de "reformas desde arriba" y del "socialismo en un solo país" terminó con el tiempo ganado el definitivo poder en detrimento de la teoría de la "revolución permanente" de Trotsky.
Cuando Lenin muere, Stalin se ve beneficiado con un poderío acrecentado y asume el control de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), nombre que en 1922 había tomado la unidad de todas las repúblicas a donde la Revolución de Octubre se había expandido, adoptando el pabellón que conocemos: la bandera roja de fondo (bandera de los socialistas que simboliza la sangre obrera como motor del sistema y verdadero generador de las riquezas), adornada con tres símbolos en su extremo superior izquierdo con la hoz y el martillo (símbolo comunista que representa la unión entre clase obrera y campesinado, las dos clases más grandes en Rusia e impulsoras de la Revolución) coronados por una estrella roja como símbolo de la victoria revolucionaria.
Mientras tanto, Trotsky y sus simpatizantes, además de otros comunistas democráticos y anarquistas, fueron perseguidos y finalmente encarcelados en los gulags o asesinados. El propio Trotsky será asesinado años después en su exilio en México. Esa "depuración" del Partido Comunista de la URSS (PCUS) de la "oposición por izquierda" de tendencias internas trotskistas es más conocido como "purgas".
Después de octubre de 1917, muchos miembros de lo que luego sería el PCUS, al igual que los anarquistas, se opusieron a los bolcheviques a través de los soviets. Cuando esto falló, provocaron varias revueltas en una serie de sucesos llamados la "Tercera revolución". El más notable ejemplo fue la Rebelión de Tambov, entre 1919 y 1921, y la Rebelión de Kronstadt en marzo de 1921, fuertemente reprimida por el Ejército Rojo al comando de Trotsky. Estos movimientos rebeldes, que exigían una extensa variedad de demandas y carecían de una efectiva coordinación, fueron finalmente aplastados durante la Guerra Civil.
Esas fueron las luces y esas las sombras de la revolución social más grande de la historia. Ese "octubre rojo" marcó el destino de todo el siglo XX, cimentó las bases de la futura Guerra Fría al instalar el primer régimen radicalmente opuesto al sistema económico imperante: el capitalismo. Pero lo másimportante, la Revolución Rusa significó la entrada en la escena grande de un actor no considerado en el juego de las relaciones internacionales. Y no era ni Inglaterra, ni Estados Unidos, ni la Francia republicana, ni las monarquías aristócratas, ni siquiera Rusia: era la clase trabajadora.
Luego de la implosión soviética que en 1991 cismó tanto como aquel octubre de 1917, se dijo que las ideologías se habían acabado, que habia llegado el final de la historia. Personalmente pienso que ocurre todo lo contrario: las ideologías siguen vivas y gozan de muy buena salud. No así las estructuras clásicas de aquel siglo XX y quizás sea ese el desafío: el idear transformaciones sociales con estructuras nuevas (¿o quizás sin estructuras?). Las preguntas que el octubre rojo había dado, hoy se han reabierto y no poseen respuesta. Pero, así como la Revolución Francesa también es un hito que es necesario considerar, el espíritu original de la Revolución Rusa merece ser recordado. Y algo más que eso: merece ser repensado con su vigencia.