El próximo 4 de noviembre, EEUU elige su próximo Presidente. De John McCain (Partido Republicano) y Barack Obama (Partido Demócrata) saldrá el nuevo mandatario por los próximos 4 años.No sería la primera vez que se elija a un veterano de guerra, sí en cambio a un candidato de color. Las elecciones son históricas no por tan sólo eso: los EEUU se ven inmersos en la crisis económico-financiera más profunda de los últimos 70 años, siendo que a ello se suma la situación de guerra permanente que asumió la administracion de George W. Bush desde fines de 2001. Nunca antes se había mezclado crisis financiera tan honda, con conflictos bélicos, con elecciones presidenciales.
Hasta ahora las principales encuestas dan como ganador al candidato Obama. Desde su postulación, la interna demócrata se vivió ya como si fuera la elección oficial: entre él y nada menos que la ex primera dama Hillary Clinton. No eran pocos los que apostaban a una derrota del candidato negro en las internas. Bueno: se equivocaron.
Del lado republicano todo vino mucho más asegurado. McCain tenía la candidatura asegurada por su partido basándose en dos cosas: su veteranía de guerra y su intento por diferenciarse en forma tajante de la administración Bush (de su misma estracción política). Dio una inteligente jugada política cuando anunció su candidata a la Vicepresidencia, la ultra-conservadora gobernadora de Alaska, Sarah Palin, muy joven (44 años) y mujer.
Sin embargo, esa jugada política fue devorada en dos mordiscos. El primero fue casi de inmediato: se conoció que la adolescente hija de la delcarada candidata anti-abortista (ver video añadido en el link del título), de tan sólo 17 años, estaba embarazada, haciendo tambalear el discurso moralista de la candidata. El segundo mordisco fue el que se devoró a toda la campaña presidencial: la crisis financiera internacional. Palin, la que venía a hablar sobre la crisis energética (Alaska es un estado con amplios y controvertidos recursos naturales sobre todo energéticos, por lo que conoce del tema), quedó totalmente desdibujada al imponerse en la agenda la cuestión financiera. Y el debate volvió a trasladarse a las figuras principales.
Ambos candidatos actuaron de manera cautelosa al responder sobre la crisis. Los dos criticaron las propuestas de Bush, pero ninguno lo hizo desde los argumentos de los sectores más conservadores que alegan que el gobierno de Bush está llevando a cabo una práctica "socialista" al estatizar bancos y nacionalizar deudas. Ambos candidatos coincideron en que el Estado debe responder, que la salida debe ser consensuada desde ambos partidos y que debe controlarse para evitar un quiebre del sistema financiero global. Al parecer, la "mano invisible" liberal está hoy más invisible que nunca, y la burguesía sabe como cerrar filas al momento de salir al rescate del sistema...
Otros debates también fueron aplazados con la crisis. El mantenimiento de las tropas en Irak y Afganistán hoy por hoy está afuera de los debates. Obama planteaba un programado retorno, mientras que McCain hablaba del "patriotismo" de dejar las fuerzas en medio oriente. Pero ya nadie habla del tema.
La política migratoria también ha sido uno de los debates postergados. La creciente comunidad de habla hispana en EEUU está más guiada por el debate sobre la economía que por el debate sobre su repatriación o no.
América Latina ha brillado por su ausencia en ambas agendas de los candidatos. Por lo que se puede apreciar, esta parte de la región continuará siendo de poca prioridad para el próximo presidente de los EEUU. Lo que nos toca analizar es si ello deviene en ventaja o en dificultad para los propios intereses de la región.
Es difícil que, del lastre que deja la administración de George W. Bush, pueda surgir un nuevo gobierno republicano. La estrategia de McCain de despegarse del actual gobierno ha sido acertada en ese sentido, pero no suficiente. La propuesta de "cambio" impulsada por Obama tiene entonces esa ventaja. Pero la dependencia de la agenda coyuntural ha arrastrado a los debates a un tema muy puntual del que todos tienen opiniones similares, lo cual confunde si lo que se pretende es hallar diferencias entre los candidatos. Aunque al fin y al cabo nos encontramos en el centro por excelencia del capitalismo mundial, por lo que las únicas diferencias que resultan son de matices...







