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viernes, 17 de septiembre de 2010

La situación de la educación pública en Argentina

La "Noche de los Lápices" ocurrió el 16 de septiembre de 1976, hace 34 años, cuando la Dictadura Militar (que había irrumpido el orden institucional mediante un Golpe de Estado) secuestró a 10 estudiantes secundarios que estaban involucrados en una campaña por el boleto estudiantil, en la ciudad de La Plata. De esos 10 chicos y chicas, solamente 4 regresaron (Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Patricia Miranda y Emilce Moler). El resto fue desaparecido: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, "Panchito" Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Hay una película famosa, homónima, que recuerda esa tragedia.

En el día de ayer se recordó esa noche, a 34 años. Fue con una movilización masiva de estudiantes secundarios y universitarios, al que adhirieron también docentes de ambos sectores, becarios de la universidad pública y padres y madres de los estudiantes secundarios. La movilización (que según los organizadores y los medios de comunicación contó con 30.000 personas) se enmarca dentro de un serio conflicto entre la comunidad educativa y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (la Alcaldía local), gestionado por el empresario Mauricio Macri, y también por reclamos históricos que le corresponden a la Nación, presidida por Cristina Fernández de Kirchner.

La situación de la educación en Argentina dista de ser ideal. Y en algunos casos dista de ser mínimamente adecuada. Ya no hablemos de programas de estudio o niveles educativos: estamos hablando de problemas edilicios, que es lo mínimo indispensable como para poder sí dedicarse a impartir una clase e iniciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. A pesar de ello, Argentina es uno de los pocos países en América Latina que conserva un sector de educación pública, gratuita y de nivel (año a año la Universidad de Buenos Aires -UBA- se sigue ubicando dentro de los tres mejores lugares en el ranking de universidades de la región junto con la Universidad de Sao Paulo -USP- y la Universidad Autonoma de México -UNAM-). Así, sólo dos universidades argentinas suelen rondar dentro del "top 300": la UBA y la Austral.

Pero por debajo de esos logros de calidad, las condiciones materiales -que deberían generar un ámbito acorde y de incentivo para la educación y el estudio- distan de reflejar ese nivel. La situación es insostenible, porque ya no hablamos solamente de reclamos presupuestarios: los techos se les caen literalmente encima a los alumnos. Y esto se refleja aún más dentro del nivel secudario.

Durante el invierno que está terminando, no fueron pocos los colegios que protestaron o interrumpieron sus clases por falta de gas o falta de calefacción. Este invierno fue muy crudo, por lo que el aumento de inasistencia por enfermedades propias del frío, bien debería registrarse como para tomar una real dimensión de las consecuencias causadas por la falta de estructura que mantuviera los colegios calientes para posibilitar un ambiente propicio para la eduación.

Hoy, la situación ya se vuelve de tal magnitud, que yo mismo he estado en colegios con problemas edilicios. He estado con padres que dudan de enviar sus hijos al colegio por miedo a una pared medianera de decenas de metros de alto que se bambolea en pleno patio de recreo, con una construcción del otro lado, y que además cuentan con problemas en su red clocal (Liceo 12)... O con colegios que poseen reclamos históricos por caídas de mampostería de los cielo razos, no hoy: sino hace 10 AÑOS! (colegio Mariano Acosta)... O con colegios que tienen promesas de edificio nuevo desde hace 4 años (colegio Falcone)... U otros en similar situación, pero que funcionan en edificios que son alquilados frente a la promesa "inminente" de la terminación de su propio edificio, razón por la cual han aumentado su matrícula, pero que al incumplirse tales promesas acaban por asinarse en las aulas del edificio viejo (colegio Esnaola)... O colegios que hace 4 años que están en obra, cuando la planificación estaba para tan sólo uno o dos años (colegio Fader)... O colegios que desde hace 4 años les falta completar el 25% de una obra que debía estar terminada para entonces, motivo por el cual su alumnado se encuentra repartido entre 4 sedes (Normal 7)... O simplemente colegios con estado de abandono general (colegio Manuel Belgrano)... O colegios donde literalmente poseen tuberías maestras a la vista sobre techos de aulas, y que funcionan con pérdidas, con lo que "llueven" eces -sí, como leen- sobre los alumnos durante el dictado de sus clases (escuela de Danzas Nro. 2)... Y la lista sigue... Hoy son más de 30 los colegios tomados en la ciudad de Buenos Aires, algunos por sus estudiantes, otros por estudiantes y con participación de docentes y hasta de las propias autoridades, dada la gravedad de la situación.

Los colegios secundarios en Buenos Aires dependen de la Alcaldía, bajo actual gestión de Macri -con licencia por un viaje de placer por el exterior que realizaba al momento en uqe se tomaron los colegios-, quien además está siendo investigado por escuchas telefónicas ilegales supuestamente realizadas por su gestión.

Paralelamente, las dependencias educativas que dependen de la Nación también se encuentran en un estado digno de reclamo. De la Universidad de Buenos Aires (UBA) hay cuatro facultades tomadas por reclamos edilicios y presupuestarios. El ejemplo de la Facultad de Ciencias Sociales es un reclamo que ya es de antaño: su sede única y propia (actualmente dicha facultad imparte clases en cuatro sedes diferentes).

Esta situación se da mientras se desarrolla en Buenos Aires el Congreso Iberoamericano de Educación, que casualmente reune a tanto las autoridades nacionales como de la ciudad con otros representantes de la educación iberoamericana. También ocurre mientras se analiza la posibilidad de acusar al Jefe de Gobierno Porteño de Juicio Político (por las escuchas ilegales antes mencionadas) y meses antes de lanzarse formalmente el calendario electoral del 2011 para la sucesión presidencial, momento en el que de seguro las lamentables situaciones edilicias de los colegios pasarán a un enésimo plano...

Empero, los números globales de la economía parecen distar de los hechos concretos. En 1992, el 3,3% del PIB se destinaba a educación. En México solamente se destina el 2% del PIB en educación, mientras que en Venezuela ese monto asciende a entre el 7% y el 9% anual. Argentina tiene un hoy (2010) PIB de US$ 354.800 millones. De ese total, el 6,47% va a la cartera de educación (el objetivo según el gobierno es que sea el 7%). En 2009, el PIB de Argentina fue de US$ 310.000 millones, según cifras oficiales cuestionadas por consultoras privadas, que estimaron que el indicador no superó los US$ 295.000 millones.

Según el gobierno central se han quintuplicado los fondos a las universidades a $1.230 millones; se abrieron 7 nuevas universidades; se sancionó una nueva ley de financiamiento educativo; y el sueldo mínimo de un docente universitario pasó de ser de $ 409 en 2003 a $ 1.990 hoy en 2010. Lo que no se dice es que la mayoría de la planta docente de la UBA trabaja gratis gracias a los cargos ad honorem (es decir sin renta).

Es muy cierto que se estableció la obligatoriedad del colegio secundario, y existe la promesa para que todos los alumnos de escuelas primarias y secundarias tengan su netbook para el 2012 (aunque el proyecto original era para que las tuvieran para el Bicentenario).

Según los datos oficiales sobre becas, 1.500 eran otorgadas en 2003 (una proporción casi inexistente para las cifras nacionales), y hoy son 30.000 (y si bien la mejora es sustancial en términos absolutos, sigue siendo muy pobre en términos relativos) aunque casi todas ellas están orientadas a las ciencias duras.

Una de las grandes banderas ha sido la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnologia, que ha recibido un aumento considerable del presupuesto al elevarse al rango de Ministerio lo que anteriormente figuraba como Secretaría dentro de la estructura del Estado Nacional. No obstante, en el ámbito de la investigación científica, los centros de investigación están siendo desfinanciados y la política de becas y de financiamiento para la investigación está siendo centralizada vía Ministerio. Con esto, se muestra un aumento en el presupuesto ministerial, pero en el global del financiamiento a investigación (dependiente más que nada de los centros de las universidades nacionales) se evidencia un desfinanciamiento importante...

Con ello la "alianza estratégica entre economía, conocimiento y educación" sostenida desde el gobierno nacional puede merecer, como menos, algunas dudas...

Si este es el panorama educativo a nivel nacional y universitario, la situación a nivel secundario y dentro de la Ciudad de Buenos Aires es deplorablemente peor. Ello ha originado que una suma importante de estudiantes tome sus colegios (recordemos: más de 30 en total dentro de la ciudad) y salga a manifestarse por las calles, lo cual resulta ser blanco del periodismo más barato que la derecha pueda dar... Como ejemplo, vean la presentación de este periodista quien pretendió entrevistar a un padre que se solidarizó con la lucha estudiantil y la toma de los colegios. Vale la pena ver esta "clase" recibida por quien pretende identificarse con el oficio del periodismo... sin mucho éxito, por supuesto.





El reclamo estudiantil es más que legítimo. Y el debate sobre los "métodos" pretende desviar el eje de discusión a una cuestión de "formas" sin llegar a ninguno de los contenidos que la justifican. Recordemos si no cómo se logró la Reforma Universitaria en 1918 que conquistó como derechos básicos de la educación universitaria en Argentina los principios de educación pública, cogobierno, autonomía, laicidad, acceso por concurso a los grados académicos, libertad de cátedra y de cátedras libres, extensión universitaria, y gratuidad, entre otros principios que han gozado cientos de generaciones de jóvenes que fueron forjados por la educación pública.

La Reforma Universitaria que rompió con el modelo medieval de universidad (universitas) se inició con la toma de las facultades por parte del estudiantado de las Universidades de Córdoba, Buenos Aires, La Plata y Tucumán.

Otro ejemplo: el actual edificio de la Facultad de Derecho de la UBA (fastuoso edificio ubicado en una de las zonas más ricas de la ciudad) fue originalmente edificado a fines de la década de 1940 para la Fundación Eva Perón. En ese entonces, la Facultad de Derecho de la UBA funcionaba en un edificio de enormes proporciones a unas escasas 5 cuadras del que nos estamos refiriendo, en un monumental sitio de ladrillos a la vista con una torre colosal que doblaba su altura y por la cual resultaba tan pesada para la estructura edilicia que corría peligros constantes de derrumbe (esa torre fue finalmente demolida y tal edificio es hoy la "sede Las Heras" de la Facultad de Ingeniería de la UBA). Cuando los estudiantes de Derecho, cansados en sus reclamos por un nuevo edificio, supieron que la nueva construcción no se destinaría a ser su nueva casa de estudios sino la Fundación Eva Perón, tomaron el edificio ocupándolo... hasta el día de hoy. Gracias a dicha toma hoy la Facultad de Derecho se emplaza en la sede donde se encuentra (foto) y la Fundación Eva Perón debió trasladarse a un nuevo edificio gemelo de éste, en una zona cercana al centro porteño. Cuando el nuevo edificio se terminó, Eva Perón falleció víctima del cáncer y 3 años después Perón era depuesto de la Presidencia por un Golpe Militar, que desplazó a la Fundación de su lugar y convirtió su sede en lo que actualmente es: la Facultad de Ingeniería -sede principal de Paseo Colón- de la UBA.

Muchas de las conquistas sociales que hoy gozamos han sido logradas con medidas de fuerza. Pero éstas también deben contar con la legitimidad de un reclamo ampliamente compartido a fin de no quedar reducidas a expresiones testimoniales y aisladas de la sociedad. Es un tema que merece nuestro análisis más delicado. Pero que el árbol no nos tape el bosque: la solución del problema de fondo equivaldrá a no más tomas. La salida represiva contra las tomas no hará más que recrudecer el conflicto social ya abierto.

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