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lunes, 31 de octubre de 2011

Polémica por el reconocimiento a Palestina de la UNESCO

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación (UNESCO, por sus siglas en inglés) declaró a Palestina como Estado miembro de dicho organismo de forma plena.

Esto abre toda una polémica respecto de la consideración o no de Palestina como Estado. Actualmente la Autoridad Palestina posee un estatus jurídico sui generis como miembro observador de la Asamblea General de la ONU al considerársela única y legítima representación de los intereses del pueblo palestino, según lo afirmara la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el histórico tratado internacional que ésta firmara en la década de los ´90 con Israel y los EEUU, conocidos como los Acuerdos de Oslo.

Este estatus especial asimilaría a Palestina en su subjetividad internacional a la de una comunidad beligerante como sujeto de derecho internacional, en cuanto puede celebrar tratados internacionales, le recae sobre ella el cumplimiento del derecho internacional humanitario en materia del conflicto con Israel y se responsabiliza por los actos cometidos contra otros nacionales o contra terceros Estados en el territorio que ella controla y más allá -y ya no caen bajo responsabilidad del Estado israelí-. Pero mantiene una cuestión pendiente en materia del reconocimiento sobre dicha subjetividad, ya que éste es un acto unilateral de cada Estado. Ello hace que puedan encontrarse países que reconocen a la Autoridad Palestina y otros que no.

En cuanto al reconocimiento como Estado por parte de Palestina, son tanto Israel como los EEUU los más férreos opositores a tal medida.

Este tema se ha debatido en el seno de la Asamblea General de la ONU sin que pudiera hallar una resolución afirmativa al pedido formal que Palestina hiciera a la Asamblea, al menos por el momento.

Pero otros organismos internacionales, como la UNESCO, pueden, según sus estatutos propios, tomar determinaciones que no necesariamente coincidan con la admisión de nuevos miembros a las Naciones Unidas. Así es como, según lo establecido en el Estatuto Constitutivo de la UNESCO, la Conferencia General de la organización es la única que puede, de manera irrevocable, admitir o no la incorporación de nuevos miembros a tal organización.

El pasado 31 octubre de 2011, Palestina fue admitida como miembro pleno de la UNESCO por 107 votos a favor, 14 votos en contra y 52 abstenciones, elevando el número de miembros dentro de la organización a 195.

Un fuerte lobby, liderado por los EEUU, presionó para que esta decisión no fuera tomada. De hecho, los EEUU votaron en contra de la admisión y, luego de producida, se sintió la dura respuesta diplomática de la potencia mundial.

El embajador norteamericano ante la UNESCO, David Killion, consideró que la adhesión de Palestina a la organización "fue prematura", al tiempo que el representante isaelí, Nimrod Barkan, expresó que "Hoy es un día triste, cuando una organización decide desconectarse de la realidad".

Poco después, EEUU decidió una respuesta más agresiva, cortando su financiamiento a la UNESCO -organismo de las Naciones Unidas dedicada a la educación- de un pago próximo de US$ 60 millones para el mes de noviembre, invocando argumentos legislativos internos (lo cual podría ir en contra del Artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969, incurriendo a EEUU en responsabilidad internacional).

No es la primera vez que asesta un golpe similar: ya en 1984 Washington resolvió retirarse de la organización argumentando que no estaba de acuerdo con la gestión de ese organismo, regresando recién en 2003. Actualmente EEUU aporta el 22% del presupuesto bianual de la agencia multilateral, valuada en unos US$ 653 millones.

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