"Il Cavaliere" (el caballero), apodo del Premier italiano Silvio Berlusconi, está a punto de dar un paso al costado como jefe del gobierno de su país. Polémico desde sus inicios, tanto por sus reacciones políticas desafiantes y hasta engreídas como también por sus escándalos personales, ha sido la crisis económica internacional la que le ha costado el puesto al mandatario italiano.Con un fuerte pie en el sector empresarial (Berlusconi es dueño del club de fútbol AC Milan, así como de varias empresas como la productora televisiva Endemol, obteniendo la presidencia del Grupo Mondadori en 1990, editor del periódico La Repúbblica y los semanarios L´Espresso, Época y Panorama, además de ser catalogado por la revista Forbes como la persona más acaudalada de Italia con una fortuna de US$ 7.8 mil millones) y líder de una coalición de partidos conservadores de derecha, este es el tercer período que gobierna en Italia. A un primer período muy breve, entre 1994 y 1995, le sucedió uno de cinco años de 2001 a 2006, hasta el presente período iniciado en 2008 y de inminente finalización.
Es que los números formales de la economía italiana figuran peores a la de España, algo que preocupa a todos en Europa. El problema que enfrentaba su gobierno era la aprobación de la Ley de Presupuesto para el año 2012, en la que se previeron reformas económicas de ajuste exigidos por la Unión Europea. Berlusconi puso, como oferta para la aprobación de tal ley en el parlamento, su propia renuncia al cargo de Jefe de Gobierno italiano.
Italia posee un régimen político complejo, de corte parlamentarista, con dos cargos ejecutivos: el Presidente (que es el Jefe de Estado, reemplazante del cargo que era ocupado por el rey durante la monarquía hasta 1946, luego de la caída del fascismo al fin de la 2da Guerra Mundial) y el Jefe de Ministros (que es el Jefe de Gobierno) electo por el Parlamento Italiano y que necesita de su apoyo para conservar el poder.
Tal apoyo le fue quitado a Berlusconi la semana pasada por una diferencia de 8 votos, perdiendo la mayoría en el parlamento lo cual volvió su continuidad política muy precaria. El propio mandatario confirmó que, una vez efectiva su dimisión, se alejaría de la vida política volviendo a su imperio de negocios en el sector privado.
La situación en Italia preocupa tanto en el terreno político como en el económico. Junto con España, Italia es de los países más grandes de la "periferia" de la UE. Distintos analistas económicos europeos resaltan la necesidad de diferenciar los efectos y la importancia de la situación italiana y española de la de, por ejemplo, la griega, dado que un contagio de la crisis a las economías de estos países claves profundizarían aún más la crisis y pondrían en un riesgo todavía mayor a las economías centrales -la francesa y sobre todo la alemana- que son el corazón del euro y uno de los puntos vitales de la Unión Europea como la conocemos hoy.
Italia posee una de las deuda públicas más grandes de Europa, con 1,9 billones de euros: un 120% de su PIB. Este preocupante panorama no ve tampoco mejores horizontes: no se espera que la economía italiana crezca por encima de un 0,5% para el 2011 y poca diferencia tendrá para el 2012, según estimaciones de la UE. Si los intereses de la deuda italiana continúan aumentado (como ocurrió la semana pasada a causa de la poca credibilidad del gobierno de Berlusconi), Italia se verá en default, lo cual abriría la puerta a un oscuro presente para el corazón de la maquinaria económica europea con sede en Frankfurt. Y aunque sea Italia la que esté al borde del abismo de la crisis, son todos los Estados miembros de la zona euro los que la pueden acompañar... y muy de cerca.
0 comentarios:
Publicar un comentario