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viernes, 9 de diciembre de 2011

A 20 años del fin de la URSS


Esta imagen hizo historia: se trató de el último arrío de la bandera soviética del Kremlin, en Moscú, hasta ese preciso instante capital de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Era el 25 de diciembre de 1991. Instantes después, la bandera roja había sido reemplazada por la bandera tricolor tradicional de la Rusia de los zares, que desde ese día ondea solitaria en el Kremlin.

En unos días se cumplirán 20 años de esta imagen y de un cambio fundamental en el mundo que vivimos: la implosión de la URSS y con ello el final de la Guerra Fría y del orden bipolar.


Este hecho no fue producto de una "victoria" de un bloque sobre otro, como muchos podrían suponer para el caso de una victoria del capitalismo occidental sobre el comunismo soviético, sino de las propias contradicciones internas en la URSS, los límites propios del desarrollo soviético a raíz del empleo en un modelo de producción extensiva y que requirió cada vez mayores extensiones de tierra y personas a su producción, lo cual halló límites en la calidad de campos a incorporar a la producción agrícola (recordemos que Rusia era -y es- un país principalmente agrícola a pesar de contar con una industrialización fuerte), lo cual estableció la frontera de dicha expansión para el resto de las áreas: industria, servicios, comercio, etc.

Es por ello que se habla de la "implosión" soviética, configurando la desaparición de la URSS con una caída "hacia adentro" de la estructura del propio país.

Pero también son indudables razones de dicha implosión las cuestiones políticas. Ya con desde su asunción en 1985, el entonces Premier Soviético Mijail Gorbachov había inaugurado un doble proceso de reformas para la apertura del régimen, llamados el "Glasnot" (apertura política) y la "Perestroika" (apertura económica). Las reformas tenían la intención original de soportar el estancamiento de la economía soviética y asumir los reclamos críticos internos hacia el régimen, y lograr restaurar el poderío soviético que había marcado la ventaja respecto de los EEUU en la década de los ´60 y parte de los ´70.

Tanto las crisis económica como política acabaron haciendo eclosión en 1989 con la caída del Muro de Berlín en Alemania y la unificación de la República Democrática Alemana (la RDA, república independiente de régimen comunista y aliada al bloque soviético) con la República Federal Alemana (la actual Alemania), hecho que configuró el inicio de la caída de la llamada "Cortina de Hierro".

Dentro del proceso de apertura política, Gorbachov llamó a la refundación de la URSS mediante la firma de un "Nuevo Tratado de la Unión" para el 20 de agosto de 1991. Dicho tratado fue frustrado por el intento de un golpe de Estado llevado a cabo por la "línea dura" del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) que entendían que el programa de reformas de Gorbachov había ido demasiado lejos y que el Nuevo Tratado de la Unión que había negociado dispersaba demasido el poder del gobierno central de Moscú en favor de las repúblicas. Para aquel momento, Lituania (entonces, una de las repúblicas socialistas soviéticas miembro de la URSS) ya presionaba por separarse de la unión y adquirir un estátus de república independiente, lo cual para algunos jerarcas del PCUS era la justificación y el "mal ejemplo" de los posibles efectos del tratado impulsado por Gorbachov.

El golpe -impulsado por el Comité Estatal para el Estado de Emergencia, conocido tambien como "la Banda de los Ocho"- fracasó gracias a la movilización popular que se manifestó en las calles apoyando al gobierno soviético y en sólo tres días Gorbachov volvió al poder. Aún así, los hechos ocurridos minaron la legitimidad del PCUS, una entidad política altamente centralizada y fuertemente burocratizada que encontró a partir de ese momento una división interna irreconciliable, contribuyendo así al colapso de la Unión Soviética.

Si bien las reformas no disolvían el Estado soviético, sí significaban un proceso profundo de cambio, modificando el régimen de partido único y abriendo a otro multipartidario en donde los distintos partidos comunistas, con sus distintos programas y sus distintos candidatos, podrían presentarse a elecciones abierta.

Las reformas económicas tenían el sentido de regionalizar algunos aspectos de la economía, lo que modificaba también la planificación centralizada de la economía en Moscú. Pero la Perestroika también fue un puntapié inicial para que algunas de las respúblicas socialistas de la URSS fueran más allá de la voluntad inicial del gobierno central e iniciaran un proceso de privatización de empresas estatales, abriendo la puerta para el ingreso de capitales extranjeros a dichas economías, de por sí más endebles que la gigantesca Rusia. Este dato de inicio configuró el comienzo de muchas de las relaciones asimétricas de países pequeños o de economías inestabilizadas con Estados de capitales fuertes, como los EEUU o la UE, como es el caso de los actuales países del Cáucaso o del Asia Central que hoy resultan aliados de los EEUU y dependen de los contratos por gas y petróleo con las potencias de Occidente.

Para el 24 de agosto, el poder de Gorbachov en el PCUS estaba erosionado y renunció a su cargo como Secretario General, algo que dentro del régimen de partido único reflejaba una profunda debilidad política de Gorbachov como líder de la URSS.

Boris Yeltsin, por aquel entonces Presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (la más grande de la unión) avanzó contra los bienes del PCUS, nacionalizándolos y transfiriendo los archivos del partido al Archivo Nacional: era una "declaración de guerra" de Yeltsin, hombre fuerte en asenso, contra un Gorbachov en plena caída.

Entre agosto y octubre de 1991 Ucrania, Moldavia, Letonia, Estonia, Lituania, Armenia, Tajikistán y Turkmenistán declaraban su independencia de la URSS.

El 25 de diciembre Gorbachov anuncia públicamente su dimisión como Presidente de la URSS. Luego de su discurso, dado por la televisión soviética para toda la unión, la bandera roja con la hoz y el martillo que flameaba en el Kremlin desde la creación de la unión en 1922 por Lenin, fue arriada y reemplazada por una bandera tricolor: la del actual pabellón de la República Federativa de Rusia. Ese momento fue el instante simbólico de la disolución de la Unión Soviética y la desintegración de lo que hasta entoes se conoció como el "segundo mundo", alternativo al capitalismo occidental.

A partir de allí se comenzará a hablar del "final de la historia", el fin de la lucha de clases, y de una única forma de pensamiento: el noeliberalismo.

Cada una de las repúblicas se convirtió en estado independiente, aunque 12 de las 15 existentes al momento del desmembramiento de la Unión conformaron la Comunidad de Estados Independientes.

Hoy, a 20 años de ese momento y en plena crisis económica global, son muchos los analistas que hablan de la caída del "segundo muro" (el capitalista) haciendo alusión al fin de una época.

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