
Hay crisis en Estados Unidos: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-173766-2011-08-04.html
Hay crisis en Grecia: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-182496-2011-12-02.html
Hay crisis en Francia: http://www.lanacion.com.ar/1429380-sarkozy-propuso-un-acuerdo-con-alemania-para-refundar-europa
Hay crisis en España: http://www.lanacion.com.ar/1429538-el-desempleo-en-espana-volvio-a-subir-y-marco-un-nuevo-record
Crisis en Gran Bretaña: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-182427-2011-12-01.html
Hay crisis en toda Europa: http://www.lanacion.com.ar/1429381-los-europeos-frente-a-una-encrucijada-historica-seguir-unidos-o-dividirse
Pero también hay crisis en China: http://www.clarin.com/mundo/asia/China-crece-esperado-causa-alarma_0_601739900.html
Hay crisis en Egipto con elecciones donde ganó el islamismo: http://www.lanacion.com.ar/1429535-egipto-al-borde-de-la-anarquia
Y hay crisis en Brasil: http://www.clarin.com/mundo/america_latina/Brasil-fomenta-credito-activar-economia_0_601739895.html
¿Acaso Argentina está exenta?
El panorama no es nada alentador. La crisis internacional fue inaugurada a mediados de 2007 por la explosión de la burbuja inmobiliaria en EEUU y los créditos subprime (llamados también créditos "basura" por ser carteras de créditos hipotecarios revendidos varias veces de una entidad financiera a otra). En 2009 los economistas del centro del sistema minimizaban a crisis hablando de "brotes verdes" pero que solamente estaban en los ojos de estos "gurúes": el reverdecimiento económico global nunca se dio. Hoy estamos a fines del 2011 y estamos padeciendo cuatro años y medio de crisis. Y van...
Las medidas económicas en EEUU pudieron aminorar algunos de los efectos de la crisis (otros no y esto hoy le pesa a la administración de Obama políticamente), pero también la exportaron a la economía global, siendo su principal afectada la Unión Europea como su principal socio comercial.
Ya hemos referido en otras entradas que, por la complejidad de la unión monetaria del euro, la política monetaria ha sido entregada por cada Estado miembro de la UE a la Comisión Europea, lo cual impide una devaluación de la moneda como se hizo en Argentina hace 9 años.
¿Pero es la UE la única afectada? El comercio mundial tuvo un récord expansivo en 2010 que fue efímero, pese a las nuevas bondades manifestadas por los neoliberales que insistían en abrir aún más las economías, a pesar de que la apertura de los mercados ha sido uno de los ingredientes para un mayor contagio de la crisis.
Los números siguen sendo muy pobres, paupérrimos. De hecho el crecimiento mundial en los últimos años estuvo impulsado por los países emergentes (principalmente China, India, Brasil) y no por los países centrales (EEUU, Europa, Japón). Ello justifica hechos de cierta apertura de "mesas de consenso" como la expansión del G-8 al G-20, incluyendo así -precisamente- a las principales economías emergentes del globo y las de mayor peso regional.
Pero la crisis es tan grave que arrastra ahora también a las economías emergentes. De las cuatro principales economías de América Latina (Brasil, México, Argentina y Venezuela) Venezuela enfrenta un proceso inflacionario grave, México una alta desaceleración de su crecimiento por su dependencia con los EEUU, Brasil ha tenido que devaluar su moneda para contrarrestar los efectos nocivos de la crisis global además de una sobreabundancia de capitales sin destino.
En tanto Argentina manifestaba un virtual "blindaje" frente a la crisis por sus políticas diferenciadas respecto de su principal socio, Brasil, por ejemplo. Pero para noviembre de 2011 -luego de las elecciones presidenciales de octubre- se manifestaron ciertos signos económicos que causaron alarma en el gobierno.
A un proceso inflacionario más o menos moderado pero en ascenso (y siempre polémico a raíz de la poca credibilidad que hoy goza el Instituto de Estadísticas y Censos oficial -INDEC-), se suma una fuga de capitales preocupante que debió recibir medidas de restricción de compra de dólares por parte del gobierno para evitar una mayor fuga.
Las arcas públicas se han debilitado. Otra razón no explica la decisión del recientemente reelecto gobierno de eliminar los subsidios oficiales a los transportes y a los servicios públicos. Esto obedece a una reasignación de recursos producto de una decisión política. Frente a la elección de preservar el valor del dólar en un nivel cercano a los $4 (que paulatinamente ha retornado a los valores originales de la devaluación de 2002) y conservar un incentivo a las exportaciones que ha sido uno de los pilares económicos de este gobierno (dado que favorece a sectores aliados al actual modelo al tiempo que también garantiza un fuente segura de recaudación impositiva mediante las retenciones a las exportaciones), o la alternativa de conservar los subsidios como medida redistributiva que palíe los efectos inflacionarios sobre la canasta familiar y sobre la baja en el poder adquisitivo de los salarios de la clase trabajadora, la actual gestión ha decidido por preservar los intereses de los socios internos y evitar devaluaciones que "enfríen la economía".
Es cierto que, en ciertos niveles, la política de subsidios puede acabar siendo más cara para la población (que aporta al ingreso del Estado mediante el pago de impuestos) que el pago de un aumento moderado de tarifas. También es cierto que los subsidios pueden distorsionar los precios reales de los servicios públicos. Pero el tema no es simplemente de administración económica, sino que es político y tiene que ver con a quién favorecer y a quién no en la puja distributiva. Y siendo que el aumento de los sueldos ya ha sido pactado mediante paritarias en 2011, la quita de los subsidios en una mayor parte de los casos inevitablemente significará un aumento de los servicios, sea en el valor de las expensas edilicias o directamente en las cuentas individuales. Y ello hará más cara la vida de la clase trabajadora argentina, que ya siente los efectos de la inflación desde hace rato.
Por otro lado, la eliminación de los subsidios se ha anunciado que será individualizada, con la excusa de no afectar -precisamente- a los sectores más desfavorecidos. Pero el control de subsidios por vía individual siempre es muy complejo de determinar y en definitiva deberá recaer en una elección moral de cada persona. Y probada está la dudosa moral de la clase empresarial argentina en términos generales... Además, podría lograrse el mismo efecto -y de forma más efectiva- mediante un aumento en los planes sociales como la Asignación Universal por Hijo. Pero no ha sido así: es que parece no haber dinero para esto, y por ende hay que gastar menos.
Es por ello que no se entiende tal decisión de eliminar subsidios -medida de dudosos beneficios pero de seguros perjuicios para muchos trabajadores- si realmente no se tratase de una reasignación de recursos hacia adentro del Estado. Y ello obedece a una pérdida significativa de los recursos propios, debido a los problemas que se intentan frenar: la fuga de capitales, una erosión en las reservas para mantener el valor del dólar estable, y aplicar medidas comerciales que mantengan "un equilibrio entre importaciones y exportaciones" -como recientemente adujo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner-.
Todas estas medidas evidencian algo: que no hay tal blindaje y que la crisis llegó. Finalmente llegó. Ha sido un logro de la región el preservarse del tsunami económico gracias a políticas diferenciadas de las que hoy se escuchan en el recetario neoliberal de la Comisión Europea, de mandatarios influyentes como el presidente francés Nicolás Sarkozy o la canciller alemana Angela Merkel, del FMI, etc. Pero del mismo modo que en los ´90 se alegaba en pos de un alineamiento automático con los países centrales y las instituciones financieras "para no quedar afuera del mundo" -una metáfora de dudoso cumplimiento-, hoy tampoco podemos considerarnos "ajenos" a los avatares que en ese mismo mundo se producen. Si la crisis es internacional (algo que nadie niega) nos va a afectar, más tarde o más temprano.
Ahora, resulta llamativo también ver cómo han repercutido las medidas de restricción de dólares o de eliminación de subsidios en todos los medios de comunicación. Y es que nadie ha relacionado esto con la crisis mundial, sino que más bien han sido tomadas como políticas aisladas y "en contra de la clase media", a fin de arengarla sin dudas en contra del gobierno reelecto. Pero es también hipócrita sostener una "defensa de los trabajadores" cuando la opción que se toma es la del valor del dólar...
En términos generales, no hay nada nuevo bajo el sol. Se trata de las contradicciones a la que la gestión ya nos tiene acostumbrados. Pero sí resulta de mayor preocupación los efectos de la crisis, que ya se sienten en casa y que -a pesar de las fechas- no llegaron con un pan dulce debajo del brazo...
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